Estos son algunos síntomas que suelen presentar las personas cuyas gafas graduadas están mal graduadas:
- Visión borrosa. Si el cristal de nuestras lentes no está correctamente graduado para corregir nuestra patología, lo más probable es que nuestro enfoque esté distorsionado, siendo incapaces de ver con claridad y definición.
- Mareos y dolores de cabeza. El sobreesfuerzo que conlleva estar forzando la vista constantemente para ver correctamente también puede causar molestias en nuestro cerebro, que suelen manifestarse en mareos y migrañas o dolores por sobrecarga mental.
- Enrojecimiento e inflamación de la zona. El lagrimeo constante puede desencadenar la irritación de la zona ocular, afectando también a la salud de la piel.
Además, este es un problema que abarca la mayoría de patologías, por lo que tanto los síntomas de las gafas mal graduadas en el astigmatismo, como en la miopía e hipermetropía, entre otros, suelen manifestarse de la misma manera.
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